Decenas de propietarios de vehículos del grupo BYD —Denza y Fang Cheng Bao— se han organizado por su cuenta para atravesar con sus coches eléctricos zonas inundadas de la región china de Guangxi, afectada por las lluvias históricas provocadas por el tifón Mesaak. Los voluntarios, coordinados a través de redes de propietarios, han formado convoyes civiles que transportan alimentos, agua y suministros hasta pueblos aislados por las inundaciones, saltándose las recomendaciones oficiales para circular en condiciones meteorológicas extremas.
La movilización espontánea ha coincidido con un mensaje en Weibo de He Zhiqi, vicepresidente sénior de BYD, en el que recordaba que un coche eléctrico «no es una lancha». El directivo aclaró que, aunque la Blade Battery cuenta con certificaciones IP67 e IP68 y la fábrica garantiza resistencia sumergida hasta un metro durante 24 horas sin fugas eléctricas ni riesgo de incendio, conducir por agua profunda sigue entrañando un riesgo real.
En las imágenes difundidas aparecen el Denza N9, el Fang Cheng Bao Bao 8 y los Denza B5 y B8, modelos dotados de tracción total, suspensión reforzada y control activo de altura. Junto a la ayuda sobre el terreno, la Fundación Benéfica de BYD ha donado 10 millones de yuanes (1,47 millones de dólares) a las tareas de emergencia, misma cantidad aportada por Xiaomi y por el grupo Chery.
