Netflix, el servicio de streaming de pago más popular del mundo, atraviesa una caída sostenida de audiencia en sus series más allá de su primera temporada. El caso más elocuente es "Beef", que perdió el 70 % de sus espectadores entre su primera y segunda entrega a comienzos de 2026. Según Bloomberg, la plataforma intenta determinar qué provoca ese abandono masivo, pero las razones son bastante conocidas.
Una parte del problema es interna: Netflix tiende a cancelar sus series justo cuando los costes de producción empiezan a dispararse, y las esperas entre temporadas se han ido alargando con los años, lo que facilita que el público pierda interés. A ello se suma la competencia de plataformas gratuitas como TikTok y YouTube, que ya capturan en EE. UU. un tiempo de atención similar al del propio Netflix. La compañía responde con movimientos hacia los videojuegos, el deporte en directo, los videopodcasts y, más recientemente, contenidos en formato corto, pensados para los momentos de ocio esporádico. Además, el modelo de maratón que la propia Netflix impulsó acostumbró al público a consumir series en bloques breves y dispersarse rápidamente.
A esos factores se añaden los tropiezos creativos: "Stranger Things" cerró su trayectoria convertida en un producto deslavazado, aunque su calidad descendente no dañó tanto sus cifras globales; en cambio, las nuevas apuestas como la adaptación en imagen real de "Avatar: The Last Airbender" salieron al mercado con mal pie y enfadaron a los fans de la serie animada original. Para remontar, la plataforma necesitaría producir programas enganchen al público y mantenerlos el tiempo suficiente para consolidar audiencias fieles, una estrategia costosa y paciente que choca con las presiones de los accionistas.
