Apple presentó el SoC A20 Pro como el «mayor rendimiento constante en la historia del iPhone», una afirmación que se apoya en una paradoja técnica: el procesador más eficiente jamás integrado en un iPhone necesita, a la vez, la cámara de vapor más grande y sofisticada que la compañía ha instalado en un teléfono.
El A20 Pro, fabricado por TSMC en 2 nm, equipa los iPhone Duo, iPhone 18 Pro y Pro Max con seis núcleos de CPU, una GPU de siete núcleos con aceleradores neuronales y un doble Neural Engine de 16 núcleos. Para sostener su rendimiento máximo, los modelos Pro estrenan una cámara de vapor que triplica el tamaño de las soluciones anteriores y emplea nuevos materiales con mayor termoconductividad. Según Apple, esta combinación eleva el rendimiento sostenido un 40 % frente al iPhone 17 Pro.
La clave del diseño es de origen térmico: buena parte de la energía consumida por un chip acaba convertida en calor, por lo que un procesador más eficiente puede ejecutar más operaciones por segundo y, en plena carga, generar una potencia térmica considerable. Para evacuarla, Apple reordenó el encapsulado colocando la memoria junto al silicio, fuera de la ruta térmica, y conectó el A20 Pro directamente con la cámara de vapor, una solución inspirada en la familia de chips M.
