Numerosos pacientes en Estados Unidos han iniciado demandas contra las farmacéuticas Novartis (Novo) y Eli Lilly por la posible relación entre el uso de agonistas del receptor GLP-1, como Ozempic y Wegovy, y la neuropatía óptica isquémica no arterítica (NOIANA). Esta enfermedad, que provoca una pérdida de visión súbita y permanente, ha generado un aluvión de litigaciones tras la publicación de estudios que vinculan el tratamiento con un mayor riesgo de desarrollar esta complicación ocular.
La controversia se centra en la falta de claridad sobre si el fármaco es la causa directa o si el riesgo se debe a la diabetes de base. Aunque un metaanálisis de 2024 analizó 1,5 millones de pacientes y sugirió una asociación, la FDA de EE. UU. no ha obligado a incluir este riesgo en el etiquetado, manteniendo una evaluación abierta. En contraste, la agencia europea (EMA) obligó en junio de 2025 a clasificar la NOIANA como un efecto adverso 'muy raro' (1 de cada 10.000 personas) en el prospecto de la semaglutida. Las farmacéuticas defienden que implementarán medidas adicionales si los datos de seguridad lo justifican, mientras que los demandantes argumentan que no conocían el riesgo al recibir el tratamiento.
