Nvidia ha presentado el diseño de referencia de su próxima generación de chips Rubin para centros de datos de inteligencia artificial totalmente refrigerados por líquido, una arquitectura que, según la compañía, reduce el uso de agua hasta cerca del cero por ciento respecto a los sistemas convencionales. La compañía afirma que el consumo cae desde aproximadamente 2,6 millones de galones por megavatio al año en sistemas con torres de refrigeración hasta niveles prácticamente nulos, lo que supone una reducción de hasta el 100%. El responsable de sostenibilidad de Nvidia, Josh Parker, es la fuente de esas cifras.
La clave técnica está en elevar la temperatura de operación de los servidores, hasta 45 grados Celsius (113 grados Fahrenheit), para que el calor se capture directamente en el chip y se transporte mediante circuitos de líquido a temperaturas más altas. Esto permite que los enfriadores secos exteriores disipen el calor durante gran parte del año y aporta mayor flexibilidad ante la temperatura ambiente. Amazon ha defendido recientemente tolerancias térmicas similares en sus centros de datos, mayoritariamente refrigerados por aire.
Nvidia asegura que todos los proveedores de nube y operadores que están construyendo infraestructura para Rubin adoptarán la transición. Sin embargo, la compañía no detalla el coste adicional de construir este tipo de centro de datos frente a uno con refrigeración por aire, ni aborda el impacto durante la fase de construcción ni las necesidades de generación eléctrica asociadas a estas enormes instalaciones.
