La construcción masiva de centros de datos impulsada por las grandes tecnológicas ha abierto un nicho laboral muy lucrativo para los electricistas, pero no todos están dispuestos a aprovecharlo. El sindicato International Brotherhood of Electrical Workers (IBEW) defiende que su mano de obra es esencial para el futuro de la inteligencia artificial, y empresas como Meta y Google han anunciado programas de formación en oficios especializados. Sin embargo, en foros como r/electricians, con cerca de medio millón de visitas mensuales, crece el debate ético entre quienes aceptan estos proyectos y quienes los consideran moralmente reprobables.
Un electriciano del Medio Oeste entrevistado por WIRED explica que ya no revela su ocupación en citas porque la conversación se corta cuando lo hace. Él buscó activamente empleo en un centro de datos, aceptó un recorte salarial y ascendió a un puesto directivo en pocos meses. Otros, como Ryan, miembro del IBEW, rechazan de plano este tipo de proyectos por desconfiar de las grandes tecnológicas y de figuras como Elon Musk o Alex Karp, a quienes considera sospechosos en el mejor de los casos. Ryan afirma que incluso si pasara mucho tiempo sin trabajar, le costaría aceptar un puesto en un centro de datos, aunque prefiere que, si se construyen, los haga personal sindicalizado.
Jesse, también afiliado al IBEW, critica el impacto comunitario negativo de algunos proyectos, aunque defiende que la presión debe dirigirse a los gobiernos estatales y locales, no a los electricistas. Dante, con experiencia en centros de datos de Intel, HP y Amazon, resume una postura pragmática: el cableado de un aserradero, un almacén de Dollar General o un centro de datos es esencialmente el mismo trabajo al servicio de personas ya extremadamente ricas. Otros profesionales reconocen en privado la incomodidad de esa justificación, pero admiten que impugnar la ética del trabajo en una sala sindical no sería bien recibido.
