Cientos de miles de personas han manifestado en Madrid y otras ciudades españolas el sábado para exigir medidas urgentes contra la crisis de vivienda, tras la negativa del parlamento a aprobar dos decretos del gobierno de Pedro Sánchez. Las autoridades estimaron 70.000 participantes, mientras que los organizadores de la protesta cifraron la cifra en 500.000. La movilización se intensificó tras el rechazo en el Congreso de los decretos que incluían prohibir desalojos hasta 2030 y regular los alquileres temporales, votados en contra por el Partido Popular, Vox y Junts. El incidente detonante fue la evicción de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años, que no podía pagar el aumento del 230% en el alquiler de su piso, tras vivir en él 70 años. En Valencia, la policía utilizó balas de goma y gas lacrimógeno para dispersar a unos 30 manifestantes que intentaron entrar en el City of Arts and Sciences. En Madrid, los precios de los alquileres han subido drásticamente; un residente señaló que un piso de una habitación ahora cuesta 1.000 euros, la mitad del salario medio. Pedro Sánchez podría convocar elecciones anticipadas en noviembre, utilizando la fuerza de las protestas como indicador del apoyo popular. Los manifestantes exigen vivienda digna y estabilidad, criticando la incapacidad del gobierno para regular el mercado inmobiliario.
