Una manifestación de aproximadamente 15.000 personas se celebró este viernes en el centro de Sevilla para exigir medidas urgentes de vivienda tras la aprobación de dos decretos en el Congreso. La multitud, compuesta por activistas de izquierda, sindicatos y familias, marchó desde las Setas hasta el Palacio de San Telmo, sede de la Junta de Andalucía, donde el presidente Juanma Moreno ha sido interpelado por permitir la venta de pisos a 350.000 euros. Según el Sindicato de Inquilinas, la movilización refleja la indignación por el desahucio de Maricarmen y la crisis de alquiler, que ha subido un 80% en la última década frente a un aumento salarial del 25%.
El PSOE andaluz, liderado por María Jesús Montero, utiliza esta coyuntura para presionar al Gobierno central y al PSOE nacional, abogando por elecciones anticipadas para el 29 de noviembre. La cúpula socialista ve en la crisis de vivienda una "ventana de oportunidad única" para recuperar terreno político, argumentando que la abstención no fue la causa de la pérdida en las elecciones autonómicas, sino la votación de la oposición. Por su parte, el PSOE nacional ha intentado espolear a su electorado con la indignación por la crisis de cribados de cáncer de mama, mientras que el PSOE andaluz ahora enfoca su estrategia en la vivienda como un "referéndum por la sanidad pública". La marcha ha sido pacífica y colorista, destacando la presencia de jóvenes y líderes sindistas, y ha dejado un legado de presión política sobre las instituciones andaluzas.
