A pesar del aumento de los precios de la gasolina, los vehículos eléctricos (VE) no han logrado una adopción masiva en Estados Unidos, donde solo representaron el 6,4% de las ventas de nuevos coches entre julio y septiembre de 2026. Este fenómeno se contrasta con la tendencia global, donde 49 países han superado récords de ventas de VE, impulsados por la guerra en Irán y el encarecimiento del petróleo. En EE. UU., los híbridos han ganado terreno con un aumento del 27% en las ventas, mientras que los VE enfrentan barreras estructurales: la prohibición de coches eléctricos chinos, la falta de modelos locales competitivos como el F-150 eléctrico de Ford y la resistencia cultural a la marca Tesla. Expertos señalan que los conductores no abandonan sus vehículos actuales por miedo al cambio, sino que esperan que los VE resuelvan las limitaciones de la carga rápida y la autonomía. Aunque la brecha de precio se cierra y las redes de carga se expanden, la falta de infraestructura de carga rápida comparable a la densidad de gasolineras en EE. UU. frena la transición. Se espera un crecimiento gradual, pero la adopción masiva de VE en el país seguirá siendo lenta hasta que la tecnología de carga alcance la velocidad y la disponibilidad de la gasolina.
