La limerencia es un concepto psicológico acuñado en los años 70 por la psicóloga Dorothy Tennov que describe una fijación obsesiva hacia otra persona, con pensamientos intrusivos constantes, compulsiones como revisar sus redes sociales e idealización del objeto del deseo, acompañada de miedo intenso al rechazo. Aunque no está reconocida como trastorno en el DSM-5, comparte mecanismos bioquímicos con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y las adicciones: se ha observado una disminución de serotonina y, sobre todo, un aumento de dopamina ante el contacto con la persona deseada, el mismo circuito de recompensa que activa el alcohol o el juego.
A nivel físico, la limerencia puede provocar taquicardias, temblores, sudoración, enrojecimiento facial, problemas de apetito y agitación. Su duración varía de semanas a varios años. Entre los factores de riesgo destacan la baja autoestima, las relaciones traumáticas previas y el uso intensivo de redes sociales, que facilitan las compulsiones.
El tratamiento más respaldado es la terapia cognitivo-conductual, con técnicas como la exposición con prevención de respuesta, utilizada también en TOC y adicciones. Se trabaja la autoestima, se establecen límites digitales y se aprende a tolerar la incertidumbre y el miedo al rechazo sin caer en conductas compulsivas, para que la obsesión se diluya y la relación, si existe, pueda evolucionar hacia fases más serenas del amor.
