Libreros de segunda mano alertan sobre pedidos masivos sin precedentes y sospechan del entrenamiento de IA

Fuentes: bbc.co.uk, Secondhand book sales are booming. Is it because of AI?

Libreros de segunda mano alertan sobre pedidos masivos sin precedentes y sospechan del entrenamiento de IA

El comercio de libros de segunda mano atraviesa un fenómeno inusual: en los últimos meses, libreros independientes de varios países han detectado un patrón de compras masivas sin precedentes, con pedidos que envían cientos de títulos a almacenes en el extranjero. Aunque a primera vista podría parecer un repunte del interés por la lectura, los propios libreros sospechan que el destino final de esos libros no son los lectores, sino los sistemas de inteligencia artificial que necesitan enormes volúmenes de texto para entrenar sus modelos.

Stuart Manley, propietario de Barter Books en Northumberland, Inglaterra, resume el desconcierto del sector. En una semana habitual vende entre dos mil y tres mil libros, pero un único pedido reciente de una empresa canadiense igualó lo que normalmente despacha en siete días. Tras tres décadas en el oficio, Manley asegura no haber visto nada igual. Su experiencia se repite en otras librerías del Reino Unido, como Walden Books en el norte de Londres, de David Tobin, y McNaughtan's en Edimburgo, de Derek Walker, además de establecimientos de otros países que reportan la misma anomalía.

El origen de estas sospechas se remonta a una decisión judicial en Estados Unidos en 2025. El juez William Alsup resolvió que el uso de libros comprados de esta forma para entrenar software de IA no violaba la ley de derechos de autor estadounidense. El fallo surgió de una demanda presentada por tres autores contra la empresa de inteligencia artificial Anthropic, creadora del chatbot Claude. El juez consideró que el uso de las obras era exceedingly transformative, es decir, extraordinariamente transformador, y por tanto permitido.

La cuestión dio un giro cuando, al desclasificarse los documentos judiciales el mes pasado, se reveló que Anthropic destruía los libros durante el proceso de entrenamiento. Internamente, el proyecto se denominaba Project Panama y, según los documentos, su objetivo era destructively scan all the books in the world, es decir, escanear destructivamente todos los libros del mundo. El escaneo destructivo consiste en retirar el lomo del libro para digitalizar las páginas a escala industrial y reciclar los restos.

Un portavoz de Anthropic defendió la práctica y aclaró que Claude se entrena con una mezcla de datos web públicos, conjuntos de datos adquiridos comercialmente e información generada por la propia empresa. Aseguró que ninguno de sus programas adquiere y destruye libros raros o anticuarios, y que la adquisición de libros para entrenamiento es una práctica extendida en toda la industria de la IA.

Para los libreros, la situación plantea un dilema ético. Por un lado, reconocen el beneficio económico: títulos arrinconados durante años en estanterías polvorientas, o veinte años anunciados en la web sin encontrar comprador, por fin salen al mercado. Manley ironiza con que el mundo ya no necesita cinco millones de ejemplares de El código Da Vinci. Por otro lado, les inquieta la posibilidad de que obras únicas o escasas acaben trituradas. Walker advierte de que ha vendido libros que constituyen el único ejemplar conocido de una edición del siglo XVIII, lo que convierte su destrucción en una pérdida cultural significativa. Tobin coincide: aunque le alegra vender títulos que no encontraba salida, sería triste que terminaran destruidos.

Los expertos confirman que la diversidad temática de los pedidos, que van desde textos latinos oscuros a novelas del oeste americano, apunta al entrenamiento de IA, ya que los modelos de lenguaje grandes necesitan material variado y singular para mejorar su rendimiento. La profesora Emily Hudson, especialista en propiedad intelectual de la Universidad de Oxford, recuerda que la legislación británica difiere de la estadounidense: en el Reino Unido, la creación de bibliotecas de entrenamiento y el entrenamiento mismo requieren autorización del titular de los derechos.

Por ahora, el misterio persiste. Los libreros desconocen si sus libros alimentan el Project Panama de Anthropic u operaciones similares de otras compañías de IA. Mientras el debate legal y ético sigue abierto, el sector observa con asombro cómo sus anaqueles se vacían a un ritmo nunca visto, sin certeza sobre el destino último de las páginas que durante generaciones guardaron el conocimiento y la imaginación humana.