El plan británico de hardware de inteligencia artificial, presentado el 8 de junio durante la London Tech Week con una dotación de 1.100 millones de libras, concentra sus fondos en los eslabones visibles de la cadena: supercomputación nacional, diseño de chips e incentivos a empresas británicas como Arm y el ecosistema de Cambridge y Bristol. Sin embargo, omite por completo los pasos intermedios y menos glamurosos que determinan si un chip llega a fabricarse: encapsulado avanzado (CoWoS), substratos y materiales. El artículo recuerda que Ajinomoto, la empresa japonesa conocida por el glutamato monosódico, controla más del 95% del mercado de ABF, la película dieléctrica usada en los substratos de los chips flip-chip de alto rendimiento. Taiwán realiza cerca del 85% del encapsulado avanzado, y cadenas como la litografía EUV dependen de monopolios europeos (ASML, Carl Zeiss, TRUMPF). Durante la escasez de 2021, los plazos de entrega superaron el año y empresas como Broadcom quedaron atrapadas en colas; Ajinomoto acaba de subir los precios un 30% con la escasez prevista hasta finales de 2027. Un chip británico se diseña en Cambridge o Bristol, se fabrica en Taiwán con herramientas holandesas, se encapsula en Taiwán y se monta sobre un substrato hecho con una película que una empresa de condimentación japonesa controla casi por completo. La soberanía tecnológica reside en los cuellos de botella invisibles, no en las capas más portátiles.
La verdadera soberanía tecnológica está en el substrato, no en el diseño de chips
Fuentes:
Sovereignty is a substrate
