La Unión Europea ha lanzado el proyecto Cable Panártico, una iniciativa estratégica para establecer una conexión de cable submarino soberana entre Groenlandia y el continente, con planes de extensión hacia Japón y Corea del Sur. Esta medida, publicada por la Comisión Europea, busca fortalecer la seguridad digital europea al diversificar las rutas de internet y reducir la dependencia de infraestructuras controladas por Estados Unidos, especialmente tras el aumento de tensiones en el mar Rojo y el mar Báltico.
Bruselas ha destinado 107 millones de euros a la conectividad de Groenlandia, un acuerdo surgido de 2025 entre empresas europeas y un operador local. El proyecto incluye un centro de cables del Ártico para supervisar y reparar las líneas en el Atlántico Norte y el Ártico, además de cables con tecnologías inteligentes que funcionen como sistemas de alerta temprana. Aunque la estrategia no fija aún la ruta definitiva ni el calendario de construcción, menciona el uso de energía nuclear para operar en condiciones extremas.
El contexto geopolítico es crucial: semanas antes, EE.UU., Dinamarca y Groenlandia firmaron un acuerdo de seguridad que amplía el acceso militar estadounidense, lo que ha llevado a Bruselas a priorizar la autonomía tecnológica. Expertos como Elisabeth Braw del Atlantic Council señalan que la geopolítica ha sido clave para justificar estas inversiones, que no eran comercialmente atractivas hace cinco años. Mientras tanto, otros proyectos como Polar Connect y Far North Fiber también buscan conectar Europa con Asia, pero la iniciativa europea destaca por su enfoque en la soberanía y la resiliencia frente a amenazas externas.
