La Unión Europea ha presentado una nueva estrategia para el Ártico, diseñada para fortalecer su influencia económica y militar en la región mientras se intensifican las tensiones geopolíticas con Estados Unidos, Rusia y China. La iniciativa, impulsada por la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, busca garantizar que el petróleo, el carbón y el gas permanezcan bajo tierra, alineándose con los objetivos del Acuerdo de París, mientras que la administración de Donald Trump ha anunciado la preparación de una exploración masiva de combustibles fósiles en Groenlandia.
El documento destaca la reconfiguración del panorama de seguridad debido a la apertura de nuevas rutas marítimas por el deshielo y la competencia por recursos críticos. La UE ha firmado un pacto de asociación con Groenlandia, destinando 200 millones de euros para fortalecer los vínculos europeos y frenar la obsesión anexionista de EE.UU. Además, se creará un nuevo centro de seguridad marítima para mejorar la vigilancia de las actividades en el Ártico y un centro de cables para proteger las infraestructuras submarinas críticas, un objetivo estratégico ante la guerra híbrida de Rusia contra Europa. Rusia controla la mitad de la zona económica terrestre y marítima al norte del Círculo Polar Ártico, mientras que China y Rusia han intensificado las patrullas conjuntas en la zona. La UE también invertirá en infraestructuras resilientes, energías renovables y minerales críticos, asegurando la respuesta ante amenazas y la protección de las fronteras marítimas septentrionales.
