La nave que debía rescatar al telescopio Swift sufre fallos y gira sin control en el espacio

Fuentes: La nave que iba a salvar un telescopio de la NASA ahora necesita que la salven a ella

La nave LINK, lanzada el 3 de julio por la NASA y Katalyst Space Technologies para rescatar al telescopio espacial Neil Gehrels Swift, sufre una grave incidencia técnica que la mantiene girando sin control desde el pasado fin de semana. Dos de sus ruedas de reacción, encargadas de orientar la nave, dejaron de funcionar, y su sistema de propulsores de gas frío, usado para el control fino, también presenta anomalías. A ello se suma la pérdida intermitente de comunicaciones con los controladores en Tierra.

Katalyst informó el 28 de julio de que está reduciendo la velocidad de rotación y estabilizando la nave con sus propulsores eléctricos orientables, cuyos primeros encendidos ofrecen resultados prometedores. Los sistemas de propulsión eléctrica, robótica, detección RPO y energía, así como las comunicaciones en banda S y L, siguen operativos. Las reparaciones se prolongarán varios días y, si concluyen con éxito, habrá que ajustar el software que controla el hardware averiado antes de decidir si LINK puede continuar hacia Swift.

El telescopio, lanzado en 2004 para estudiar explosiones de rayos gamma, pierde altitud por la actividad solar y el frenado atmosférico. Cálculos previos situaban en un 50 % la probabilidad de reentrada para junio de 2026 y en un 90 % antes de fin de año. La NASA invirtió 30 millones de dólares en construir LINK en nueve meses; una vez junto al telescopio, a unos 350 km de altitud, la nave debería atraparlo con tres brazos robóticos y elevarlo de órbita con propulsores de xenón. El desenlace condiciona también el futuro del Hubble, que comienza un declive similar y cuyo rescate con una nave análoga no tiene decidido su coste-beneficio.