Erin Marsh, única mantenedora de libcapstan —implementación de referencia del protocolo Capstan, con 80 millones de descargas mensuales y unos 40.000 paquetes dependientes— relata en el podcast Green Squares los retos de sostener una pieza crítica de infraestructura desde Nueva Zelanda. Tras quedarse sola en 2023, Marsh asegura que las herramientas de IA generativa no le han descargado trabajo: los agentes le envían alrededor de 60 pull requests semanales a libcapstan, de los cuales solo tres fueron útiles en el último año, aunque uno destapó una carrera en la lógica de reintentos que llevaba una década sin detectarse. El archivo AGENTS.md, creado para pedir a los contribuidores automáticos que consulten el rastreador antes de abrir issues, se ha convertido en el más editado del repositorio, con propuestas de corrección que incluyen erratas reales.
Marsh también aborda la seguridad: recibe unas diez alertas mensuales, la mayoría automatizadas, y solo una de cada quince describe un problema real. Un intento de usar un agente para reproducir exploits en un entorno aislado acabó con su cuenta baneada por el proveedor, ya que la actividad resultaba indistinguible del desarrollo de exploits. En febrero, un proveedor de seguridad descubrió una vulnerabilidad grave en el parseo de cabeceras, la披露 públicamente con prueba de concepto y un reloj de cuenta atrás de 90 días; Marsh publicó la corrección en 26 horas y la empresa contactó después a clientes dependientes de libcapstan ofreciendo una versión «endurecida» que, según ella, consistía en sus propios parches distribuidos antes gracias al embargo. Marsh reconoce haber pasado a mantener una parte de su árbol de dependencias tras aceptar transferencias de repositorios y haber dejado de reportar fallos upstream.
