La industria del videojuego se encuentra en una crisis paradójica: aunque genera 200.000 millones de dólares anuales, superando a la industria cinematográfica, sufre recortes masivos de personal en estudios AAA incluso tras lanzamientos exitosos. El artículo argumenta que la obsesión por crear títulos de la magnitud de Grand Theft Auto VI, con presupuestos estimados de 2.000 millones de dólares, está deteriorando la calidad y aumentando el riesgo para los desarrolladores. Recientes despidos en EA, Xbox y Ubisoft, así como el despido de 34 trabajadores en Rockstar por actividad sindical, evidencian la inestabilidad laboral. Además, la complejidad excesiva de los juegos de mundo abierto, como Assassin's Creed Valhalla, consume el tiempo de los jugadores sin aportar valor significativo. Como alternativa, el texto propone un retorno a la escala 'AA', citando el éxito comercial de Clair Obscur: Expedition 33, un juego de presupuesto inferior a 10 millones de dólares que vendió 8 millones de copias y ganó más de 500 premios Game of the Year. Esta estrategia permite a las empresas mitigar costes, mejorar la calidad artística y ofrecer experiencias más digeribles, evitando la homogeneización y el agotamiento de los desarrolladores.
