La idea de que la automatización de la inteligencia artificial podría destruir la propiedad, la jerarquía y la desigualdad es antigua, datando de la filosofía de Aristóteles y de Marx. En la obra de Marx, se imaginaba la sustitución de la propiedad intelectual por el 'generalmente intelectual', un concepto que ahora se aplica a las grandes modelos de lenguaje (LLM). Estos modelos, diseñados para aprender de la información acumulada por humanos, ya están superando la capacidad de los trabajadores profesionales tradicionales.
La situación actual en Silicon Valley es compleja. China promueve modelos de IA abiertos para crear una infraestructura digital pública, mientras que Estados Unidos busca monopolizar el acceso a la computación. Esta disputa entre dos modelos de capitalismo hiper-hierárquico busca la supremacía tecnológica global.
El autor argumenta que existe una oportunidad para crear una sociedad socialista o comunista. Para lograrlo, se debe romper la relación entre el trabajo y el salario, promover modelos de negocio cooperativos y no lucrativos, y utilizar la IA para reemplazar la alineación de mercado con un modelo de distribución social. La IA actual, por su naturaleza competitiva y mercantilista, no se dirige hacia estos objetivos. La alternativa viable sería desarrollar modelos de IA que prioricen el consumo de energía, el altruismo y la colaboración colectiva, en lugar de la competencia individual y el monopolio de la tecnología.
En conclusión, aunque la IA no automáticamente crea una sociedad sin clases, existe la posibilidad de generar una crisis de la estructura de la información y el capital de datos, en la que se enfrentan a la necesidad de reestructurar la relación entre la tecnología y la sociedad para adaptarse a las nuevas condiciones de trabajo.
