La gravedad de la complejidad en las interfaces digitales

Fuentes: Gravity is worth asking about.

El diseñador conocido como Unsung reflexiona sobre cómo la complejidad se acumula de forma inadvertida en las interfaces digitales, retomando ideas del periodista John Gruber sobre el crecimiento de la publicidad en productos de Apple, como la App Store, Apple News y, potencialmente, Apple Maps. La entrada rescata un intercambio de 2007 entre Bob Keefe y Steve Jobs: ante la pregunta de por qué los Mac no llevan adhesivos del programa Intel Inside, Jobs respondió con ironía: «Preferimos nuestros propios adhesivos».

A partir de ahí, el texto expone una regla implícita de diseño: en las interfaces no existe una posición intermedia. Aceptar un solo ajuste, una sola excepción o un solo atajo abre la puerta a una cascada imparable de añadidos. Ejemplos concretos ilustran el fenómeno: el menú contextual de Chrome pasó de una bifurcación entre nueva ventana y nueva pestaña a tres alternativas, y la herramienta de captura de pantalla de iOS amplió sus opciones de guardar o borrar a cinco opciones que el usuario debe evaluar cada vez.

La clave, según el autor, está en la naturaleza infinitamente extensible del software: siempre se puede añadir un botón más, hacer un elemento más pequeño o agregar una barra de desplazamiento. Las malas decisiones, además, funcionan como código reutilizable y crean precedentes difíciles de revertir. Por eso resulta imprescindible contar en los equipos con personas capaces de imponer límites de manera deliberada y decir, como Jobs, que no se añadirá ese elemento. Un razonamiento aplicable tanto a la publicidad intrusiva como al crecimiento desordenado de funciones.