El informe 2026 Gen Z & Millennial Survey de Deloitte, elaborado con 14.384 personas de la Generación Z y 8.211 Millennials de 44 países, revela que los jóvenes sí aspiran a puestos directivos, aunque rechazan sacrificar su bienestar para alcanzarlos. Solo el 6% de los encuestados sitúa el liderazgo como meta profesional prioritaria —frente a opciones como estabilidad económica o conciliación—, pero un 76% manifiesta interés en llegar a un puesto directivo senior y un 80% a un cargo de supervisión. Estrés, burnout, exceso de responsabilidad y falta de conciliación son los principales frenos. Más de la mitad daría el paso a cambio de un salario mayor, y valoran la flexibilidad horaria y de ubicación, además de la claridad en las posibilidades de promoción.
La presión económica sigue marcando a estas generaciones: el coste de vida es la principal preocupación (38%) y el 55% ha aplazado decisiones vitales como casarse, tener hijos o emprender por motivos económicos. Casi siete de cada diez condiciona su lugar de trabajo al precio o la disponibilidad de vivienda, y el 51% no puede permitirse comprar casa. Deloitte los describe como las generaciones del "quizá más tarde". En el lado positivo, mejora la proporción de quienes llegan a fin de mes y un 53% espera mejorar su situación en los próximos doce meses.
La salud mental también emerge como asunto clave: el 63% la valora positivamente, pero el 50% se siente quemado y el 71% ha necesitado días libres por estrés, aunque solo el 41% los solicitó. En paralelo, el uso de IA entre los jóvenes pasó del 57% al 74%, sobre todo como orientador profesional y para gestionar el estrés, mientras crece la percepción de que sus empresas no están preparadas para la IA. El informe advierte además de una ola de jubilaciones de Boomers y Gen X en 2030, ante la que solo el 54% de los jóvenes confía en que los equipos puedan sostener el conocimiento experto saliente.
