La mayoría de conductores españoles activan los warning en cuanto frenan ante un atasco para evitar alcances, una maniobra que los fabricantes ya incorporan de serie en muchos modelos. Sin embargo, la DGT, a través del artículo 109 c) del Reglamento General de Circulación, sigue recomendando otra forma de actuar: señalar la frenada con las luces de freno de forma reiterada o, en su defecto, sacar el brazo por la ventanilla con movimientos cortos, y reservar las luces de emergencia solo para cuando el vehículo ya está inmovilizado en autopista, autovía o zonas de baja visibilidad.
Los accidentes por alcance representan alrededor del 5% del total de siniestros en España, según expertos en reclamaciones y seguros. Suelen ser choques de baja mortalidad, aunque provocan lesiones cervicales frecuentes y daños materiales. La redacción del reglamento data de una época anterior al ABS, sistema obligatorio en Europa desde 2004, y respondía a la necesidad de bombear el freno en coches sin antibloqueo para no perder el control. Con el ABS generalizado y la activación automática de los warning en frenadas fuertes, esa indicación ha quedado técnicamente desfasada, aunque la DGT no la ha actualizado. En la práctica, una multa por usar las luces de emergencia para avisar de una retención es muy improbable, pero el desajuste entre la norma y la conducción real sigue abierto.
