La cera de los oídos impide el paso de insectos por propiedades viscoelásticas

Fuentes: La cera de los oídos impide el paso de insectos por propiedades viscoelásticas

Investigadores han descubierto que el cerumen, o cera de los oídos, funciona como un mecanismo de defensa biomecánico contra los insectos, aprovechando su naturaleza resbaladiza y pegajosa simultáneamente. A diferencia de la creencia popular, esta sustancia no es simplemente un residuo de suciedad, sino un fluido viscoelástico y poroso que neutraliza la capacidad adhesiva de los insectos. Al intentar caminar sobre una superficie lisa de cerumen, los insectos caen porque los microporos de la sustancia absorben los fluidos adhesivos que segregan sus patas, anulando su agarre. En superficies más rugosas, aunque los insectos pueden clavar sus garras, la viscosidad del medio los ralentiza y atrapa. Este fenómeno, estudiado mediante pruebas de biomimética con hormigas, se basa en la hidrófilia de la cera, que impide que los fluidos externos se adhieran eficazmente. El ciclo de vida del cerumen dura aproximadamente 10 semanas, durante las cuales pierde agua y se vuelve quebradizo, facilitando su expulsión natural junto con la suciedad y los insectos atrapados. Este descubrimiento, que complementa estudios previos sobre la naturaleza no newtoniana de la secreción, sugiere nuevas vías para el desarrollo de repelentes de insectos más seguros y sostenibles, basados en la replicación de esta estructura hidrófila y porosa, en lugar de depender exclusivamente de tóxicos químicos.