La Armada de Estados Unidos sostiene de forma discreta el funcionamiento del comercio marítimo mundial, una infraestructura sin la cual la prosperidad actual —y la supervivencia de los países más pobres— se resentiría de inmediato. Así lo plantea un extenso ensayo firmado por Bret Devereaux en su blog "A Collection of Unmitigated Pedantry", dedicado a desgranar la relación entre libertad de navegación, rutas marítimas y crecimiento económico.
El texto articula una cadena de argumentos encadenados: el comercio mundial representa entre una cuarta parte y un tercio de la actividad económica global; el transporte marítimo absorbe la inmensa mayoría de ese intercambio; a lo largo de la historia, la ausencia de potencias navales comprometidas con la libertad de navegación ha permitido la aparición de piratas y Estados que bloquean puntos de estrangulamiento marítimo; y solo la Armada estadounidense dispone hoy de la capacidad de proyectar ese poder. En conjunto, estos eslabones hacen de la US Navy una pieza "soporte de carga" de la economía global. El autor subraya que el comercio no es un lujo de élites o grandes corporaciones: países en desarrollo como Vietnam, Yibuti, Somalia, Namibia, Libia o Guinea registran ratios de comercio sobre PIB superiores al 100%, y las importaciones de alimentos básicos resultan cruciales para su supervivencia, como evidenciaron las crisis de 2008-2010 y 2022.
Devereaux advierte de que el giro aparente de Washington hacia una doctrina menos comprometida con la libertad de navegación resulta preocupante, no solo para los estadounidenses, sino para el conjunto de la economía mundial, incluida la población de los países más vulnerables a las disrupciones del comercio marítimo.
