El fiscal general de Texas y candidato republicano al Senado estadounidense, Ken Paxton —respaldado por Donald Trump— presentó este lunes un plan de cuatro puntos para frenar el "impacto negativo" de los centros de datos en el estado, en un contexto de creciente rechazo bipartisan a estas instalaciones por su elevado consumo eléctrico e hídrico y sus efectos sobre las comunidades locales. La propuesta incluye prohibir tecnología china en los centros de datos estadounidenses, exigir responsabilidad penal a las empresas si sus chatbots de IA ponen en riesgo la seguridad infantil, eliminar trabas administrativas para que no eleven la factura eléctrica de los texanos y respaldar el plan del gobernador Greg Abbott de vetar nuevos centros en barrios rurales, además de derogar exenciones fiscales al sector.
El movimiento se interpreta como un intento de Paxton de neutralizar un asunto que puede ser decisivo en las elecciones de medio término de noviembre, en las que enfrenta al demócrata James Talarico en un estado tradicionalmente republicano pero donde las encuestas lo muestran por detrás. Talarico acusó a Paxton de haber recibido cerca de 500.000 dólares del sector de centros de datos y de haber votado a favor de concederles miles de millones en incentivos fiscales, y criticó que el plan se hubiera elaborado con IA. Una encuesta del Annenberg Public Policy Center sitúa en el 61% la oposición ciudadana a nuevos centros, frente al 49% de marzo, con rechazo transversal en demócratas (69%), republicanos (54%) e independientes (53%). Figuras como el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, y el senador Bernie Sanders también han endurecido su postura, mientras el Comité Nacional Republicano del Senado advirtió a las grandes tecnológicas del riesgo electoral en estados como Ohio. Trump, sin embargo, defiende el sector y calificó de "error" el giro de Texas.
