Investigadores europeos especializados en desinformación afirman que, aunque la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE les concede acceso legal a datos de plataformas como TikTok, X y Meta, en la práctica enfrentan obstáculos, demoras y requisitos de seguridad que pocas universidades pueden cumplir. Adriana Iamnitchi, responsable de investigación en la Universidad de Maastricht, solicitó en octubre de 2025 acceso a la API de TikTok para estudiar la monetización del contenido prorruso que impulsó al candidato Calin Georgescu en las elecciones presidenciales rumanas; TikTok rechazó su petición. Semanas después, la plataforma eliminó 27.000 cuentas falsas de una red coordinada que promocionaba a Georgescu. Los datos de la iniciativa DSA40 Collaboratory muestran que, de 46 solicitudes rastreadas, 20 fueron aprobadas y 14 rechazadas; X denegó 11 de 23 peticiones. Los investigadores también critican el cierre de herramientas públicas como CrowdTangle de Meta y el modelo de pago de la API de X, que puede costar cientos de dólares mensuales. Como alternativa, recurren al scraping, un método lento e incompleto que no permite mapear redes coordinadas de difusión. El artículo examina cómo la implementación, más que el texto legal, está bloqueando el acceso de la academia a datos clave para entender los riesgos sistémicos de las plataformas.
