La investigadora Adriana Iamnitchi, responsable de la cátedra de ciencias sociales computacionales de la Universidad de Maastricht, solicitó a TikTok acceso a su interfaz de programación de aplicaciones (API) el 28 de octubre de 2025 para estudiar la monetización de contenido prorruso en la plataforma durante las elecciones presidenciales rumanas de noviembre de 2024. La empresa rechazó la petición alegando que no acreditó su condición de investigadora ni explicó sus intereses comerciales. Semanas después, TikTok identificó 116.000 cuentas potencialmente comprometidas y actuó contra más de 27.000 cuentas falsas vinculadas a una red coordinada que promocionaba al ultranacionalista Calin Georgescu, quien pasó de un 1% en los sondeos a ganar la primera vuelta con el 23% de los votos tras acumular 120 millones de visualizaciones. El caso ilustra las fricciones que genera el Reglamento de Servicios Digitales de la UE, que obliga a las grandes plataformas a facilitar datos a la comunidad investigadora, pero cuya aplicación las compañías están obstaculizando en la práctica. La primera vuelta fue anulada por el Tribunal Constitucional rumano, que desclasificó informes de inteligencia señalando una supuesta coordinación rusa y un trato preferente del propio Georgescu por parte de TikTok. En la repetición de la votación, celebrada en mayo de 2025, ganó el independiente Nicușor Dan frente a George Simion, sucesor de Georgescu al frente de la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), tras impedirse a este presentarse de nuevo.
