Google ha confirmado, a través de su vicepresidente de Dispositivos y Servicios, Shakil Barkat, que la próxima generación de teléfonos Pixel 11 será más cara que su predecesora, una decisión directamente vinculada a la crisis global de suministro de memoria RAM que está sacudiendo a toda la industria tecnológica. El anuncio se produce a pocas semanas de la presentación oficial de los nuevos dispositivos, prevista para el 12 de agosto en el evento Made by Google 2026 en Nueva York.
En una entrevista concedida al medio especializado 9to5Google y recogida por The Verge, Barkat reconoció que Google ha "protegido a los consumidores de las fluctuaciones de la oferta durante el mayor tiempo posible", pero advirtió que "la economía ha cambiado radicalmente" y que la compañía "no es inmune" a esa nueva realidad. El directivo adelantó que los precios de la familia Pixel experimentarán "ajustes" que se aplicarán "de forma dinámica para adaptarse a las realidades del suministro", una fórmula que afecta tanto a los modelos que verán la luz en agosto como a los teléfonos ya presentes en el mercado.
El origen de esta subida se encuentra en lo que el sector ha bautizado coloquialmente como "RAMageddon": un desabastecimiento sin precedentes de chips de memoria, impulsado por la fiebre inversora en centros de datos de inteligencia artificial. Según apunta el diario español 20 Minutos, los proveedores atraviesan una "grave crisis de memoria RAM" que ha provocado un "aumento de costes sin precedentes" en toda la cadena de producción, ya que "nunca antes se había producido un incremento en los precios de la memoria como el que está experimentando el mundo actualmente".
La subida de precios en el Pixel no es un caso aislado. Compañías como Apple, Microsoft, Nintendo y Roku ya han encarecido sus productos como respuesta al encarecimiento de la memoria, una dinámica que evidencia que la presión no distingue entre categorías de producto ni entre segmentos de mercado.
En el terreno de las especificaciones, las filtraciones recogidas por The Verge y 20 Minutos dibujan un escenario peculiar: el Pixel 11 básico partiría de unos 899 dólares en Estados Unidos, pero con el doble de almacenamiento que la generación anterior (256 GB en lugar de 128 GB). Paradójicamente, el modelo Pixel 11 Pro podría reducir su memoria RAM de 16 GB a 12 GB, presumiblemente para mitigar el aumento de costes. Mientras tanto, el medio francés Dealabs ha adelantado una tabla de precios para el mercado europeo con incrementos de hasta 100 euros por modelo. Así, el Pixel 11 (256 GB) partiría en los 999 euros, el Pixel 11 Pro (256 GB) llegaría a los 1.199 euros, el Pro XL (256 GB) alcanzaría los 1.399 euros, y el Pixel 11 Pro Fold (256 GB) escalaría hasta los 1.999 euros, con versiones de mayor capacidad que podrían superar los 2.300 euros en el caso del dispositivo plegable.
Ambas fuentes coinciden en señalar que Google intenta mantener su filosofía de marca: ofrecer "experiencias de alta calidad a un precio asequible" y garantizar que "la oferta de dispositivos siga siendo increíblemente competitiva en todos los niveles de la familia Pixel", según declaraciones recogidas por 20 Minutos. Sin embargo, las cifras sugieren un reposicionamiento hacia un segmento más premium, reforzado además por un rediseño con acabados metálicos en tono dorado, según filtraciones previas sobre la estética de los nuevos terminales.
A la espera de la confirmación oficial del 12 de agosto, el mensaje de Barkat deja pocas dudas: la era de los precios estables en la gama Pixel ha terminado de momento, y el consumidor deberá asumir el coste de una transformación industrial whose raíces se sitúan mucho más allá de Mountain View. La pregunta ahora es si el mercado aceptará estos incrementos o si,optará por modelos de generaciones anteriores como alternativa antes las nuevas tarifas.
