Este estudio investiga las bases genéticas de la propensión a experimentar 'escalofríos' o 'pelo de gallina' al escuchar música, leer poesía o contemplar arte. Es un fenómeno común, pero no todos lo experimentan de la misma manera, y entender por qué existen estas diferencias puede revelar mucho sobre cómo nuestro cerebro y cuerpo responden al arte. El estudio, realizado con más de 15.500 participantes genotipados en los Países Bajos, encontró que aproximadamente el 30% de la variación en la propensión a estos escalofríos se puede atribuir a factores familiares. De este 30%, alrededor de un cuarto se explica por variaciones en el ADN (SNPs - polimorfismos de un solo nucleótido). Lo interesante es que se observó una correlación moderada (0.58) entre la propensión a los escalofríos estéticos (arte y poesía) y los musicales, sugiriendo que existen genes compartidos que influyen en la susceptibilidad a fuertes respuestas emocionales a diferentes formas de arte. Además, el estudio vinculó esta propensión a los escalofríos con un índice poligénico (PGI) que mide la 'apertura a la experiencia', un rasgo de personalidad asociado con intereses artísticos y una mayor sensibilidad a las experiencias culturales.
En términos técnicos, el estudio utilizó datos genéticos y cuestionarios autoadministrados para analizar la heredabilidad de la respuesta a los escalofríos. La heredabilidad se refiere a la proporción de la variación en un rasgo que se puede atribuir a factores genéticos. El uso de un enfoque genómico, en lugar de estudios de gemelos, permite una estimación más precisa de la influencia genética, ya que evita posibles sesgos inherentes a los estudios de gemelos. El PGI, por su parte, es una puntuación combinada de múltiples SNPs asociados con un rasgo específico (en este caso, la apertura a la experiencia), que proporciona una medida más robusta de la influencia genética que un solo gen.
Este tipo de investigación tiene aplicaciones importantes. Podría ayudar a comprender mejor los mecanismos neurológicos y biológicos subyacentes a la apreciación artística y la respuesta emocional. Podría ser útil para artistas y creadores que buscan comprender cómo sus obras impactan a diferentes audiencias. También podría tener implicaciones para el desarrollo de terapias dirigidas a mejorar la experiencia estética en personas con ciertas condiciones neurológicas o psicológicas.
Es importante tener en cuenta algunas limitaciones. Los datos genéticos utilizados no están disponibles públicamente, lo que limita la capacidad de otros investigadores para replicar y ampliar los hallazgos. Además, el estudio se realizó en una población específica (los Países Bajos), por lo que los resultados podrían no ser generalizables a otras poblaciones. Finalmente, aunque el estudio identificó algunas bases genéticas, aún queda mucho por investigar sobre la compleja interacción entre genes, ambiente y experiencia en la formación de la respuesta artística.
