Un artículo interactivo explora las implicaciones de una velocidad de generación de texto de un millón de tokens por segundo en agentes de inteligencia artificial. A través de un experimento mental, el texto analiza cómo esta velocidad extrema afectaría a diferentes tareas, como la escritura de cuentos, el desarrollo de aplicaciones o la simulación de conversaciones. El análisis destaca que, aunque la velocidad de escritura aumentaría drásticamente, el tiempo total de un proyecto no se reduce proporcionalmente debido a las tareas de validación y verificación que no dependen de la generación de texto. El texto aplica la ley de Amdahl para ilustrar que, si el 98,7% del tiempo se dedica a pruebas fijas, la aceleración de la escritura solo reduce el tiempo total en un factor de 132,57, no en 10.000. La conclusión central es que la velocidad de la IA no resuelve la escasez de juicio humano, ya que la calidad final depende de la selección, la prueba y la validación, no del volumen de borradores generados. El artículo recomienda definir criterios claros de aceptación antes de pedir opciones a la IA para garantizar resultados útiles.
