Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge y la The Queen's Reading Room ha publicado una revisión de la evidencia científica que demuestra que la lectura por placer no solo mejora las competencias lingüísticas, sino que también puede elevar los resultados en matemáticas. El estudio, que analiza datos de neuroimagen y estudios longitudinales, revela que ambas actividades comparten procesos cognitivos fundamentales, como la memoria y la función ejecutiva, lo que explica la correlación positiva entre la lectura y el rendimiento matemático.
La revisión destaca beneficios transversales para todas las edades. En niños, la lectura fomenta la atención, la memoria y el rendimiento académico, mientras que en adultos reduce el estrés; un estudio citado indica que solo cinco minutos de lectura de ficción pueden disminuir el estrés hasta un 20%. Para personas mayores, la lectura se asocia con una reducción del 33% en el riesgo de desarrollar alzhéimer y ayuda a prevenir el declive cognitivo. Además, la lectura en compañía, ya sea por padres leyendo a sus hijos o mediante clubes de lectura, amplifica estos efectos psicológicos y sociales.
Desde el punto de vista biológico, la evidencia sugiere que la lectura induce un aumento en el volumen cerebral de zonas asociadas al lenguaje y la regulación emocional, mejorando la conectividad de la materia blanca. Estos hallazgos proporcionan una base causal sólida para la relación entre la lectura y la salud mental, ofreciendo argumentos científicos para integrar la lectura como una práctica rutinaria de bienestar, similar a la ejercicio físico.
