El Gobierno de España entrará en vigor el 1 de octubre una modificación en el Reglamento General de Circulación que obliga a los conductores a dejar un carril central libre para emergencias en caso de atascos en autopistas y autovías. Esta norma, que entra en aplicación tras su aprobación en junio, establece que, cuando los vehículos circulen a paso de peatón o se detengan por una retención, deberán orillarse a izquierda o derecha para facilitar el paso de vehículos prioritarios y los servicios de emergencia. El objetivo es agilizar la retirada de obstáculos y la atención a heridos. La infracción por no cumplir esta disposición se clasifica como grave en la Ley de Tráfico y conlleva una multa de 200 euros, aunque los agentes pueden aplicar sanciones superiores según la gravedad del caso. Esta medida se alinea con prácticas ya establecidas en países como Alemania, donde la creación de carriles de rescate ha reducido significativamente los tiempos de respuesta ante accidentes. La normativa busca mejorar la fluidez del tráfico y la seguridad vial en las principales vías de comunicación del país.
