El gobierno escocés evaluará una moratoria sobre la construcción de nuevos centros de datos propuesta por el Consejo Nacional del Partido Nacional Escocés (SNP), según ha publicado The Guardian. La medida, que se aplicaría a proyectos aún sin permiso urbanístico, amenaza una pieza central de la estrategia de IA británica, que promueve Escocia como ubicación prioritaria por su acceso a energía renovable.
La resolución alerta de que hay 24 proyectos "hiperscala" en distintas fases de planificación que, en conjunto, consumirían más de 1,5 veces la demanda eléctrica máxima de Escocia. La diputada Lesley Backhouse calificó los planes actuales de "sobreextremecimiento" y pidió apoyo a las comunidades locales. El parlamentario Graham Simpson, en representación de North Lanarkshire, pidió al gobierno un estudio que determine cuántos centros necesita realmente el país y qué capacidad real puede asumir.
La decisión coincide con un momento de turbulencia en la política tecnológica británica: Andy Burnham se prepara para sustituir a Keir Starmer en Downing Street y sopesa revisar varios ejes clave de la agenda tecnológica. La presidenta de la comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes, Chi Onwurah, denunció la falta de un plan de soberanía en IA y la acumulación de "inversiones fantasma" vinculadas a zonas de crecimiento de IA, como la de Lanarkshire y la de North Tyneside.
Onwurah advirtió de que el Reino Unido no puede depender de aliados como Estados Unidos para acceder a tecnologías clave, en referencia al veto temporal de la Casa Blanca a exportaciones de Anthropic. Su comisión reclamó al próximo ejecutivo un plan internacional claro de ciencia y tecnología. Paralelamente, se supo que cuatro de las nueve empresas respaldadas por el fondo Sovereign AI de 500 millones de libras están controladas por firmas estadounidenses.
