Forth, el lenguaje concatenativo y orientado a pila creado en 1970, es una opción poco habitual para introducir a jóvenes en la programación. Frente a la hegemonía de Python o entornos visuales como Scratch, un docente decidió emplearlo con estudiantes de secundaria y bachillerato, y comparte aquí su experiencia.
Eligió Forth por dos motivos: su sintaxis mínima —apenas separadas por espacios, las instrucciones se ejecutan en orden una tras otra— evita la barrera del aprendizaje memorístico de reglas gramaticales del código, y resultaba sencillo de integrar en un entorno web personalizado escrito en Rust y compilado a WebAssembly. Para no retrasar el curso, acabó adoptando el libro interactivo Easy Forth, de Nick Morgan, que combina lecciones con un intérprete accesible desde el navegador y no requiere instalación, un detalle clave para alumnos con sistemas operativos heterogéneos.
El currículo se diseñó en doce sesiones semanales de una hora, con un proyecto final tangible: cada alumno crearía una pieza de arte digital —dibujo, animación o juego— usando el framework gráfico de Easy Forth. Antes de escribir una sola línea, el docente explicó la historia de la computación y utilizó platos de papel para representar manualmente la pila de datos: los alumnos escribían números en un plato y los apilaban, simulando las operaciones push y pop, lo que les permitió interiorizar cómo Forth manipula los valores.
El artículo detalla el proceso de introducir Easy Forth a lectores sin experiencia previa, la adaptación del material y los ejercicios prácticos, y cierra con la entrega de proyectos finales en los que los alumnos modificaron el juego de la serpiente incluido en el entorno.
