Los estudiantes que recurren a herramientas de inteligencia artificial para estudiar obtienen, en promedio, peores resultados académicos que quienes no las utilizan, según los datos del último informe PISA de la OCDE, elaborado a partir de evaluaciones realizadas en 2025 a más de 760.000 alumnos de 15 años en 91 países. Una vez ajustado por nivel socioeconómico, los estudiantes que nunca usan IA superan a los usuarios en ciencias, aunque la magnitud de la brecha varía según el tipo de uso.
Las tareas que implican delegar el trabajo cognitivo —resumir textos que se deberían leer o redactar ensayos— se asocian con un mayor descenso del rendimiento. El efecto negativo es más acusado entre quienes usan IA con mucha o con muy poca frecuencia (a diario o solo una o dos veces al año), y menor entre los usuarios mensuales o semanales.
El informe identifica, no obstante, un escenario en el que la IA resulta beneficiosa: los alumnos que la utilizan con regularidad para "ayudarse a aprender" y, sobre todo, aquellos que reciben formación para evaluar críticamente la calidad de las respuestas generadas. En ese grupo, los usuarios superan a los no usuarios en las pruebas. El director de Educación y Habilidades de la OCDE, Andreas Schleicher, advirtió de que la tecnología solo favorece el aprendizaje cuando refuerza el "esfuerzo cognitivo productivo" del estudiante, y lo perjudica cuando lo sustituye.
El estudio también documenta una brecha digital: el uso de IA es más frecuente entre alumnos de entornos aventajados y oscila entre el 95 % en Vietnam y el 60 % en Japón.
