El Pacífico se ha convertido en una auténtica fábrica de ciclones. A 1 de septiembre, el huracán Karina, de categoría 4, se sitúa al oeste de Baja California con vientos de 225 km/h y 950 hPa, aunque sin amenaza de tocar tierra. En el Pacífico central, la tormenta tropical Lowell está a punto de convertirse en huracán, y la perturbación EP95, con un 90% de probabilidad de formación, ya ha sido bautizada como Marie. Si las previsiones se cumplen, el viernes 4 coincidirán tres ciclones maduros sobre el mismo océano.
El motor de esta actividad es una transición extraordinariamente rápida hacia El Niño: en enero el Pacífico ecuatorial estaba en condiciones de La Niña y la NOAA declaró El Niño en junio, apenas ocho meses después. El Climate Prediction Center lo sitúa como firme candidato a superar a todos los Niños medidos desde 1950, con un 69% de probabilidad de convertirse en el más intenso del registro, anomalías subsuperficiales de hasta +10 °C y un acoplamiento total entre océano y atmósfera.
Aunque la simultaneidad de tres sistemas recuerda al episodio de agosto de 2015, cuando Kilo, Ignacio y Jimena se organizaron como categoría 4 a la vez, los autores del análisis subrayan que existe un precedente directo: aquel año también fue un Niño intenso.
