El fenómeno de El Niño que se desarrolla este año podría alcanzar una intensidad sin precedentes en los registros históricos, según un artículo publicado por Wired. Este evento se caracteriza por temperaturas de la superficie marina superiores a la media en el Pacífico ecuatorial y, cuando el calor acumulado se libera a la atmósfera, desencadena una cadena de efectos en lluvias, temperaturas y actividad ciclónica a nivel global.
De acuerdo con la NOAA, existe una probabilidad superior al 90 % de que este El Niño se convierta en un evento «muy fuerte» durante el otoño y el invierno boreales. Los modelos de Berkeley Earth estiman que la región NINO3.4 podría alcanzar temperaturas 3,6 °C por encima de lo normal, superando en aproximadamente 0,8 °C el máximo histórico registrado durante el episodio de 2015-2016. Además, el fenómeno se está desarrollando a un ritmo más rápido que el de 1997-1998, considerado hasta ahora el más extremo.
Entre los impactos esperados figuran más lluvias en el suroeste de Estados Unidos y sequías en Indonesia y el sur de África, además de huracanes menos activos en el Atlántico y temperaturas invernales más suaves en Japón, Australia y Brasil. Un análisis citado en el artículo estima que el El Niño de 1997-1998 provocó pérdidas económicas acumuladas de unos 5,7 billones de dólares en los cinco años posteriores. El texto, originalmente publicado en Wired Japón, también explica la dinámica opuesta de La Niña, que no se prevé dominante hasta al menos la próxima primavera.
