En 1970, Digital Equipment Corporation lanzó el PDP-11, un ordenador de 16 bits con un juego de instrucciones ortogonal que simplificó la programación y estableció el patrón que aún hoy siguen arquitecturas como Intel x86 y Motorola 68000. Su diseño, capaz de escalar desde un controlador embebido de 4 KB hasta un sistema de 8 MB rival de los mainframes, demostró una versatilidad inusual para la época e introdujo el Unibus, un bus estandarizado que facilitó la conexión de periféricos.
Ese mismo año, Ken Thompson y Dennis Ritchie trasladaron al PDP-11/20 su sistema operativo experimental, Unix, y en la década siguiente ambos productos evolucionaron juntos. El lenguaje C se diseñó pensando en esta arquitectura: la equivalencia entre arrays y punteros, asumida todavía por compiladores actuales, refleja la forma en que el PDP-11 accedía a memoria. El terminal moderno de Linux o macOS es heredero directo del entorno creado en esos PDP-11, incluidos el sistema de ficheros, la tubería y el shell.
En paralelo, DEC desarrolló RSX-11M, un sistema operativo multiusuario y de tiempo real con un entorno de desarrollo integrado que ofrecía una visión alternativa de la informática. Su arquitecto principal, Dave Cutler, lideró después el diseño de VMS y, ya en Microsoft, el del núcleo de Windows NT. Así, la otra mitad del escritorio moderno —la no Unix— también nace del PDP-11. Con más de 600.000 unidades vendidas y 25 años en producción, el PDP-11/70 llegó a transferir datos a 4 MB por segundo en 1975. Cualquier ordenador actual, sostienen los autores, funciona sobre decisiones tomadas por sus diseñadores a finales de los años sesenta.
