El menú del día, institución gastronómica española, tiene sus orígenes en 1964, cuando el régimen franquista impuso el 'menú turístico' para atraer visitantes extranjeros. El Ministerio de Información y Turismo, dirigido por Manuel Fraga, estableció normas que obligaban a los restaurantes a ofrecer un combo de platos, pan y bebida a precios máximos fijados por categoría. Esta medida surgió durante la etapa de desarrollismo, cuando España buscaba abrir su economía y capitalizar el flujo turístico. Sin embargo, la implantación fue conflictiva: en 1965 el Gobierno tuvo que aclarar las tarifas máximas (250 pesetas para los más lujosos) porque muchos hosteleros intentaban disuadir a los clientes mediante suplementos ocultos. Un cronista estadounidense de la época documentó que la mayoría de los platos de carta incluían extras si se pedían en el menú. En 1970, tras la salida de Fraga, el nombre cambió a 'menú del día' y, a finales de los 70, a 'menú de la casa', relajando las restricciones. Lo que comenzó como una herramienta turística se popularizó entre los trabajadores españoles en los 80. En 2010, la obligatoriedad se eliminó y su regulación pasó a las comunidades autónomas. Hoy, aunque sigue siendo popular, el formato enfrenta desafíos económicos que amenazan su viabilidad a largo plazo.
