Los centros de datos de inteligencia artificial han añadido entre 29.000 y 30.000 millones de dólares en costes al sistema eléctrico estadounidense en las cuatro últimas subastas de capacidad, según Monitoring Analytics. Esa cifra representa alrededor del 46 % del total de los cargos de capacidad del periodo y se traslada directamente a la factura de los hogares. Los centros de datos consumen ya cerca del 4 % de la electricidad del país.
El operador PJM Interconnection, que cubre 13 estados del este y Washington D. C., celebrará una subasta que añadirá 6.300 millones de dólares a las tarifas de los consumidores en tres años, y la mayor parte del incremento se atribuye a la demanda de estos centros. El analista financiero Michael Ryan sostiene que "los clientes ordinarios están financiando infraestructuras para algunas de las empresas más ricas del mundo".
El impacto varía mucho por estado. Illinois ronda los 23,85 céntimos por kilovatio-hora, con una subida interanual del 28 %, y Virginia, sede del llamado Data Center Alley, alcanza los 17,61 céntimos (+15,4 %). Hawai, con 52 céntimos, registra el precio más alto del país, aunque por motivos de combustibles y aislamiento de red, no de IA. En Georgia, el encarecimiento de las tarifas contribuyó a la destitución de dos comisionados de servicios públicos en 2025.
Frente a los compromisos voluntarios del Gobierno y de empresas como Microsoft o Anthropic, 27 estados tramitan leyes para obligar a los centros de datos a costear su propia expansión de red. California, Ohio y Utah ya han aprobado normativas más exigentes. Los expertos consultados subrayan que los costes de la actualización de la red se trasladan a los residentes mientras los beneficios quedan en manos de las corporaciones, y recomiendan a los consumidores participar en los procesos regulatorios abiertos en cada estado para influir en la tarifa final.
