Cuando Apple presente la próxima generación de iPhones esta semana, es probable que llegue con un cambio indeseado: un precio más alto. La subida sería la señal más clara de que el encarecimiento de la memoria resulta ya inevitable en toda la industria tecnológica, sin visos de solución a corto plazo. Así lo recoge The Verge en un análisis que denomina al fenómeno "chipflation" o "RAMageddon" y que documenta cómo el alza de costes está revirtiendo décadas de caídas en el precio de la memoria RAM.
El origen de la crisis se remonta a 2021, cuando Micron concluyó que los avances tecnológicos ya no bastaban para ampliar capacidad y que hacían falta nuevas fábricas. La posterior caída del mercado tras la pandemia y la irrupción de la inteligencia artificial generativa desataron una demanda mucho mayor de la prevista. Tres fabricantes —Samsung, SK Hynix y Micron— controlan alrededor del 90% del mercado. Counterpoint estima que Samsung ostentaba el 39% en el segundo trimestre de 2026, seguida de SK Hynix (26%) y Micron (25%).
El tirón de la IA ha redirigido la producción hacia la memoria de alto ancho de banda (HBM), mucho más rentable. Micron calcula que fabricar una cantidad equivalente de HBM requiere unas tres veces más obleas de silicio que la DRAM convencional. Los fabricantes priorizan a clientes como Meta, Microsoft, Nvidia y AMD, dispuestos a firmar compromisos plurianuales. SK Hynix registró un margen operativo récord del 76% y Micron un margen bruto del 85%.
El efecto llega al consumidor: el precio de la DRAM para smartphones subió un 56% en el primer trimestre de 2026 y un 83% en el segundo, según Counterpoint. Un módulo de 16 GB pasó de unos 42 dólares en 2025 a aproximadamente 181 dólares un año después. Aunque Apple tiene poder de negociación, el artículo advierte de que la construcción de nuevas fábricas llevará años.
