El precio medio de inferencia de los modelos de IA pasó de 2,04 dólares por millón de tokens el 31 de mayo a 1,18 dólares el 8 de agosto, una caída del 43% en poco más de dos meses, según datos de Silicon Data recogidos por Jefferies. La contracción refleja una guerra de precios en el sector: OpenAI recortó hasta un 80% las tarifas de su familia GPT-5.6, Anthropic lanzó Opus 5 con un precio cercano a la mitad del de su competidor y congeló el alza prevista de Sonnet 5. Los modelos chinos de código abierto, como DeepSeek V4 Flash, ejercen una presión a la baja adicional al ofrecer rendimientos notables por una fracción del coste de los modelos estadounidenses. La caída de precios no se explica solo por descuentos comerciales: los laboratorios persiguen mayor eficiencia mediante arquitecturas como Mixture of Experts, que activan solo parte de los parámetros durante la inferencia, y modelos más compactos y especializados. Aun así, la factura total por usuario no desciende de forma proporcional, porque los agentes de IA consumen muchos más tokens al razonar durante horas y encadenar herramientas, un fenómeno asimilable al efecto Jevons. La IA avanza hacia convertirse en una commodity: la ventaja competitiva dependerá de ajustar el nivel de inteligencia a cada tarea y obtenerlo al menor coste posible, lo que beneficia a los modelos abiertos y fuerza rebajas en OpenAI y Anthropic.
