El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ordenó la retirada de casi 13.600 kilos (30.000 libras) de carne cruda importada de Argentina y vendida en Texas y Florida, tras detectar que el producto no pasó las re inspecciones de importación preceptivas. La Agencia de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS) clasificó el lote como riesgo sanitario de Clase I, la categoría más alta del organismo, aunque el aviso oficial no especifica ningún contaminante concreto.
El experto en seguridad alimentaria Darin Detwiler, profesor y defensor de políticas de inocuidad, cuestionó que se haya otorgado la máxima clasificación a un retiro atribuido a un trámite administrativo. "No es un problema de papeleo; alguien tomó la decisión de no re inspeccionar en frontera", señaló. Detwiler también consideró llamativo que se haya emitido un aviso sin detallar agente contaminante alguno, lo que a su juicio alimenta la confusión.
La retirada coincide en el tiempo con el anuncio del presidente Donald Trump, realizado el viernes pasado en Truth Social, de permitir la entrada de hasta 136.000 kilos (300.000 libras) de carne extranjera en los próximos 90 días a precios un 25 por ciento inferiores a los del mercado. El candidato demócrata al Senado James Talarico condenó la medida como "un truco político" que perjudica a los ganaderos de Texas, mientras que la campaña del republicano Ken Paxton no respondió a la solicitud de comentarios.
