Las redes sociales enfrentan un creciente escrutinio regulatorio sobre la edad mínima de uso, pero las herramientas para verificar la edad de los usuarios entran en conflicto directo con las leyes de privacidad. Plataformas como Meta, TikTok y Google han implementado sistemas de verificación mediante reconocimiento facial y análisis de comportamiento, lo que genera falsos positivos, acumulación de datos biométricos y riesgos de seguridad. En países con infraestructura de identidad débil, como Brasil y Nigeria, la situación es aún más crítica: la verificación de edad se convierte en vigilancia masiva. El artículo explora este 'trampolín de verificación de edad' y sus implicaciones para la privacidad digital global.
