El periodista yshowmanDominik Diamondrelata en primerapersona cómo, durante unasemanasde separaciónde su esposa, recurrió alos videojuegosparamovil como víade escape parala tristeza.Aunque su intenciónera jugar solo diezminutos trasperiodos de escritura, loque comenzó comouna distracciónseconvirtió en un descensoa un infierno depublicidad invasiva.
Diamonddetalla cómoempezó con títulosfreemium comoSledSurfers, donde cada partidaexige un tiquetey obliga aesperar, pagar o veranuncios para continuar.Esos anuncios ledirigieron a otros juegoscomo RoyalMatch, Slapand Run o Castle Busters, cuya jugabilidadresultó muy pordebajo de lo prometidosus tráilers.A partir de ahí, lasexperiencias se multiplicaroncon SnakeClash, RUSH: Xtreme, AnnoyingUnclePunch, Hole y HungryBalls, y el calor del teléfonoalcanzó cotas preocupantes.
El artículo también describe cómoni siquiera el botónde "no meinteresa" logradeshacerse delos anuncios, quedese congelaba alintentar acceder ala política de privacidad.Los anuncios, deentre 60 y 120 segundosy sin posibilidadde salto, pasaron depromocionar juegosa ofreceraplicaciones de tragamonedas,seguros de vidapara mayores, asistentesde citas con IAy tratamientos parala disfunción eréctil.
Diamond cierra la pieza recordando queen lugar de encontrar alivio terminó atrapado en un vertedero decontenidos algorítmicos,y anuncia su próximoshow "DominikDiamondSingstheVideoGames", previsto parael 29 deseptiembre enTheLoadingBar deLondres.
