Los desarrolladores de videojuegos de alto presupuesto, que utilizan el motor Unreal Engine 5, muestran una desconexión significativa con las expectativas técnicas de los jugadores de PC. A pesar de la existencia de monitores con tasas de refresco de cientos de Hz, los estudios no optimizan sus títulos para alcanzar más de 120 FPS, limitándose a rangos inferiores que afectan la fluidez visual. El artículo señala que juegos como The Blood of Dawnwalker y The Outer Worlds 2 sufren de un rendimiento deficiente, donde incluso las tarjetas gráficas de gama alta, como la GeForce RTX 5090, no alcanzan los 60 FPS estables en resoluciones nativas de 4K. Esta situación se debe a una mala optimización del motor gráfico, que prioriza la calidad visual mediante tecnologías como Nanite y Lumen sin considerar el coste computacional. Konrad Tomaszkiewicz, director de The Blood of Dawnwalker, ha defendido la decisión de no mejorar el rendimiento, argumentando que el juego no es un shooter y que los jugadores no esperan 120 FPS. Sin embargo, el análisis sostiene que esta postura ignora la realidad del hardware actual y la preferencia de los usuarios por una mayor inmersión. La falta de optimización no solo limita la experiencia en PC, sino que también refleja una pereza en el desarrollo, ya que lograr un rendimiento superior es técnicamente viable y no requiere sacrificar la calidad gráfica.
