De reírnos del 'facekini' a usar paraguas en agosto: cómo hemos adoptado la fotoprotección asiática

Fuentes: Hace 30 años nos reíamos de China y Japón por su obsesión de protegerse contra el sol. Ahora estamos siguiendo su camino

Los facekinis, esas fundas faciales que desde hace años se ven en las playas chinas para protegerse del sol, despertaron durante décadas la curiosidad y la incredulidad de los europeos. En Asia oriental —China, Japón y Corea— la piel clara sigue siendo un ideal estético y exponerse al sol se percibe como algo mal visto. El geógrafo Vincent Coëffé, de la Universidad de Angers, resume esa diferencia cultural: "En China el bronceado está muy mal visto, sobre todo si se altera el cuerpo femenino".

En España esa forma de entender el sol está calando poco a poco. Ya es habitual cruzarse en pleno julio con personas que usan paraguas para resguardarse a las cinco o seis de la tarde, así como con padres que visten a sus hijos con camisetas de protección solar antes de ir a la playa. Tiendas especializadas y firmas como Nivea han detectado el cambio y han lanzado líneas específicas de ropa con UPF.

El viraje no responde tanto a un cambio estético como a un mensaje sanitario que durante años no se había escuchado. El dermatólogo Julián Conejo Mir, presidente de Honor de la Academia Española de Dermatología y Venereología, recordaba ya en 2016 que tomar el sol sin precaución genera mutaciones en el ADN de la piel que, aunque el cuerpo puede anular en un primer momento, sientan las bases de futuros cánceres cutáneos. Una encuesta reciente de Nivea Sun recoge que un alto porcentaje de españoles aún no utiliza protección de forma sistemática, lo que muestra que el cambio cultural ha arrancado pero no se ha completado. Los expertos insisten en que ni las camisetas con UPF ni las sombrillas eliminan por sí solas el riesgo de melanoma.