Cómo reaccionan los animales y las plantas ante un eclipse solar

Fuentes: Las jirafas corren, las tortugas se aparean y los grillos cantan: así reacciona la naturaleza a un eclipse solar

Cuando la Luna oculta el Sol durante unos minutos, la vida a nuestro alrededor interpreta la oscuridad repentina como la llegada de la noche. El resultado es un experimento natural a escala planetaria que lleva décadas documentándose y que vuelve a cobrar protagonismo ante el eclipse total del 12 de agosto de 2026 visible desde la península ibérica.

Uno de los primeros registros sistemáticos lo realizó en 1932 el entomólogo William Wheeler, que recopiló más de 500 testimonios ciudadanos durante un eclipse en Nueva Inglaterra: abejas que regresaban a sus colmenas y búhos que empezaban a ulular en pleno día. En el eclipse de 2017, un estudio en un zoológico de Carolina del Sur detectó que el 75% de los animales mostraba comportamientos anómalos, con división entre especies nerviosas, confundidas o indiferentes. Entre los casos más llamativos figuran jirafas que corrieron despavoridas —al asociar la oscuridad con la presencia de depredadores—, tortugas que comenzaron a aparearse y grillos que iniciaron su canto vespertino. Un trabajo de 2018 con radar demostró además que los pájaros en vuelo descienden y se posan de golpe, como si se aproximara una tormenta.

Las plantas tampoco permanecen ajenas. Un experimento de 2017 con mimosa, oxalis, maíz y soja sometidos a sequía reveló respuestas dispares: la mimosa y la soja “creyeron” que era de noche y modificaron sus hojas, mientras que el oxalis y el maíz mantuvieron su pauta habitual. En conjunto, los datos muestran que los organismos con ritmos circadianos muy marcados son los más sensibles, y que la duración del fenómeno y la temperatura influyen en la intensidad de la respuesta.