El próximo 12 de agosto, gran parte de la España peninsular podrá observar por primera vez en más de un siglo un eclipse solar total, un fenómeno que no se veía desde 1912 en la península y desde 1959 en Canarias. Leonor Ana Hernández, astrónoma amateur, divulgadora e ilustradora, ha presenciado cuatro eclipses solares totales desde 1999, cuando viajó a Hungría con una asociación astronómica. Recuerda especialmente el de Turquía en 2006, en la cima de una montaña en silencio, donde la emoción le hizo llorar, y el de Estados Unidos en 2017, en el que renunció a hacer fotos para tumbarse a dibujar la corona solar con la vista adaptada a la oscuridad.
También rememora el eclipse de China en 2009, complicado por un monzón que dejó un breve claro en el cielo y permitió ver el fenómeno durante apenas dos minutos. Para Leo, la experiencia incluye cambios ambientales —bajadas de temperatura, alteración de animales, sombras inusuales— y la contemplación directa de la corona solar. Aunque el 12 de agosto no viajará a la franja de totalidad, se quedará en el Observatorio de la Fundación Astrohita, donde trabaja como responsable de formación y divulgación, para animar a otros a observar el fenómeno. Su historia ilustra la dedicación de los cazadores de eclipses, que recorren el mundo para vivir esos minutos de oscuridad diurna.
