Un estudio de Gallup y Bentley University muestra que el entusiasmo inicial por la IA en el trabajo se ha transformado en decepción. El 39% de los empleados estadounidenses cree que la IA hace más daño que bien, ocho puntos más que el año anterior, mientras solo un 9% percibe un beneficio real, frente al 12% de hace doce meses.
El hallazgo más llamativo es que el desencanto crece entre quienes más usan estas herramientas: el 41% de los empleados ya recurre a la IA generativa, un 31% más que hace un año, y el 70% asegura entenderla bien. Pese a ello, la confianza cae, alimentada por unas expectativas que la tecnología no ha cumplido.
La generación Z concentra el giro más brusco: casi la mitad (47%) considera que la IA complica su trabajo, once puntos más que en 2024, y su entusiasmo cayó del 36% al 22% en un año. Un 44% de estos jóvenes admite sabotear activamente las herramientas de IA en su empresa. Stephanie Marken, socia sénior de Gallup, advierte de que este escepticismo exige una integración más reflexiva en aulas y empresas.
El temor al desempleo persiste: el 79% de los estadounidenses cree que la IA reducirá el empleo en la próxima década. En España, Funcas estima que la IA podría destruir entre 1,7 y 2,3 millones de empleos entre 2025 y 2035, aunque matiza que parte de ese impacto se traducirá en desplazamiento de tareas y creación de nuevos puestos.
