Un conductor detalla sus principales quejas sobre el diseño de los vehículos eléctricos actuales, destacando problemas de ergonomía y seguridad que afectan a modelos populares como el Volvo EX30 y los Tesla. El autor critica la presencia de techos de cristal en modelos básicos, que generan calor excesivo en el interior y dificultan la ventilación, así como la dependencia de pantallas táctiles para funciones esenciales como el cambio de marcha o el control de la climatización. Esta tendencia, que genera frustración por la falta de retroalimentación física inmediata, ha sido señalada por diseñadores de Volkswagen y ejecutivos de Hyundai como un error de diseño que prioriza la estética sobre la usabilidad. Además, el texto señala la falta de botones físicos en las llaves de acceso en marcas chinas como Leapmotor, lo que obliga a los usuarios a depender de software o tarjetas NFC, una solución que el autor considera ineficiente y propensa a fallos. También se cuestiona la calidad de los sistemas de asistencia al conductor (ADAS), que suelen ser inconsistentes o intrusivos, y la ausencia de la función de frenado regenerativo de un solo pedal en muchos modelos, limitando la experiencia de conducción. El autor argumenta que la industria ha olvidado soluciones probadas durante décadas, como las manijas de puerta tradicionales, que son más seguras y accesibles, y que la falta de opciones básicas en vehículos de gama media es una decepción para los consumidores.
